Quito ya es una capital de una altura considerable (2.800m),
pero mi guía decidió que tenía que ver la parte más alta de la ciudad, llamada
" El Panecillo". Por el camino me contó que los colonos Españoles, lo
llamaron así porque la forma oronda del cerro les debió recordar a una hogaza
de pan.( Grande tenía que ser su nostalgia...)
Nada más llegar me di cuenta de que estaba ante un auténtico
mirador natural, ¡desde allí se podía ver toda la ciudad de Quito! El lugar me otorgaba una panorámica donde se podía apreciar claramente el centro histórico y los penachos de numerosas
iglesias que después visitaríamos. Una auténtica belleza de visión.
Además de esta fabulosa vista, en la cima de la colina se
encuentra la "Virgen del Panecillo", una monumental construcción de
aluminio de más de 30m de altura. La estatua representa a una virgen con alas
aplastando a un dragón, que debo decir es francamente impresionante. Vista
desde lejos ya se suponía de gran tamaño, pero hasta que no te encuentras
debajo no te das cuenta de sus colosales proporciones.
Allí también se encuentran las llamadas " Ollas del
Panecillo" de las que queda sólo una. Mi guía contó que parece ser que los colonos
españoles utilizaban este artilugio parecido a una cisterna para almacenar agua...entonces
un lugareño interrumpió nuestra conversación para decir que las ollas tenían
más de 2.000 años, y que son el único resquicio de los templos Incas que fueron destruidos...según él las
ollas tenían un uso astronómico largo tiempo olvidado... Tras conversar un rato con este extraño e interesante personaje, compré
varios souvenirs muy baratos en varios puestos de los alrededores del cerro,
que aprovechan las visitas turísticas.
Debo decir que me pareció un lugar
cargado de historia, y que las vistas merecen la pena sin lugar a dudas.

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