domingo, 23 de febrero de 2014

El Panecillo, Quito

Quito ya es una capital de una altura considerable (2.800m), pero mi guía decidió que tenía que ver la parte más alta de la ciudad, llamada " El Panecillo". Por el camino me contó que los colonos Españoles, lo llamaron así porque la forma oronda del cerro les debió recordar a una hogaza de pan.( Grande tenía que ser su nostalgia...)

Nada más llegar me di cuenta de que estaba ante un auténtico mirador natural, ¡desde allí se podía ver toda la ciudad de Quito! El lugar me otorgaba una panorámica donde se podía apreciar claramente el centro histórico y los penachos de numerosas iglesias que después visitaríamos. Una auténtica belleza de visión.

Además de esta fabulosa vista, en la cima de la colina se encuentra la "Virgen del Panecillo", una monumental construcción de aluminio de más de 30m de altura. La estatua representa a una virgen con alas aplastando a un dragón, que debo decir es francamente impresionante. Vista desde lejos ya se suponía de gran tamaño, pero hasta que no te encuentras debajo no te das cuenta de sus colosales proporciones.


Allí también se encuentran las llamadas " Ollas del Panecillo" de las que queda sólo una. Mi guía contó que parece ser que los colonos españoles utilizaban este artilugio parecido a una cisterna para almacenar agua...entonces un lugareño interrumpió nuestra conversación para decir que las ollas tenían más de 2.000 años, y que son el único resquicio de los templos Incas que fueron destruidos...según él las ollas tenían un uso astronómico largo tiempo olvidado... Tras conversar un rato con este extraño e interesante personaje, compré varios souvenirs muy baratos en varios puestos de los alrededores del cerro, que aprovechan las visitas turísticas. 

Debo decir que me pareció un lugar cargado de historia, y que las vistas merecen la pena sin lugar a dudas.

lunes, 17 de febrero de 2014

Veloso, Sao Paulo

Nada más girar la esquina de la calle, vi un Bar con una enorme cola, sin embargo la gente no parecía muy disgustada de esperar en la calle y charlaban alegremente.  Es el Veloso, un bar dónde la gente "fala", bebe y come tapas típicas brasileiras. Ninguna idea revolucionaria verdad? Y sin embargo, ese es el mayor encanto de Veloso, su sencillez. Tanto, que la gente está dispuesta a esperar para poder entrar, y pasar un rato distendido en un lugar donde todo el mundo disfruta del sencillo arte de charlar. En mi caso, esperamos unos 45 minutos, y debo decir que mereció la pena.



Su interior está bien iluminado,  su decoración es más bien sencilla y sin alardes y lo que llama más la atención al entrar es el rumor constante de gente hablando en todas las mesas. Una vez sentado y echando un ojo alrededor, percibí aquello que caracteriza a Veloso: su ambiente acogedor.  Este es un lugar que rebosa feliz sencillez, sin más ambición que congregar a amigos para charlar, beber, y comer algo sin demasiada complicación. 

Esta frase se encuentra en su menú (de una hoja) y resume muy bien el espíritu de Veloso:

" Un bar de hombres discretos, donde nadie odia a nadie, y cuyo mayor placer consiste en hablar sin decir gran cosa"

Servicio: Los camareros rondan constantemente las mesas con cañas que van ofreciendo aunque no las pidas, si aceptas, te dan un vale donde se ven dibujos de cervezas que van tachando. Es un servicio rápido y amable, sin ningún artificio.  

Comida: Probé las " Coxinhas" ( una tapa parecida a una croqueta española, pero con una masa diferente y rellena de pollo) recomendado por una amiga brasileira, y estaban sencillamente deliciosas! Según me dijeron varias personas, las mejores de Brasil. En la carta tenían una selección muy grande de Caipirinhas y Mojitos ( de nuevo coincidieron varios nativos que de los mejores de Brasil), yo tomé una caipirinha con un toque de fresa que me encantó.



Precio: Muy económico, salí lleno y tras beber una capirinha y una cerveza brasileira,  y costó 12€ por persona....


Conclusión: Un lugar perfecto para disfrutar de una noche divertida con amigos, sin más intención que el goce de socializar mientras comes coxinhas y pruebas diferentes tipos de caipirinha. Sin lugar a dudas volveré. 

domingo, 16 de febrero de 2014

Restaurante Figueira, Sao Paulo

El nombre de este restaurante, debió estar muy claro incluso antes de ser construído. Y es que se emplaza bajo el follaje de una enorme y antiquísima higuera ( Figueira en Portugués).  En la misma entrada del restaurante te encuentras con el enorme tronco de 8 metros de ancho donde suele haber gente sacándose fotos. La segunda reacción es mirar arriba, y aprecias hasta dónde llega el follaje centenario, que alcanza una gran altura... Es fácil imaginar a dinosaurios comiendo frutos de árboles de tamaño similar hace millones de años... y es que las dimensiones y disposición caótica de sus ramas no hacen más que evocar tiempos en los que todo ser vivo era mucho más grande que ahora.

Adentrándote en la terraza, un detalle importante es observar como el restaurante se ha construido con la idea clara de mantener y respetar la higuera. Varias ramas similares a patas de elefante entran y salen por el techo de cristal, y otras, que atraviesan literalmente el comedor por encima de las cabezas de la gente, son sujetadas por estructuras de metal que encajan con la estética del lugar. Antorchas y pequeños setos otorgan un ambiente único y extravagante.


El espacio del comedor de la terraza baila en armonía con la grandiosidad de la higuera, caben, a ojo, cerca de unas 200 personas. Desde la terraza se puede ver el interior del restaurante, donde llaman la atención las cocinas abiertas donde varios pinches crean los platos.

Servicio: El metre, un hombre entrado en años de cara entrañable, nos trató como si fuera un abuelo con sus nietos favoritos. Preguntó de dónde era, estuvo atento a nuestras reacciones con los platos, y nos sacó fotos desde todos los ángulos cuando le pedimos una sóla.  Tuvo que hacer un gran esfuerzo para no reírse cuando uno de nosotros se cayó de la silla y casi se prende fuego a la camisa  con una antorcha... su reacción fue ejemplar.  Los platos no tardaron en venir, pero por si acaso, nos habían obsequiado con varios entrante gratuitos.

Comida: Mis acompañantes, nativos Brasileiros, me recomendaron comer pescado así que les hice caso. Comí un pez de río que sólo hay en Brasil, el Tambaqui. Un camarero se puso a mi lado y procedió a quitarlo las espinas y la piel, y prepararlo a mi gusto, sólo pedí limón y un toque ligero de pimienta fresca. Estaba delicioso, se notaba fresco y lleno de sabor, con una textura muy agradable. De beber pedí una caipiroska, que estaba fresquísima.

Precio: Salimos a unos 45€ por persona. 

Conclusión: Un lugar de lujo para cenar en Sao Paulo, dónde la experiencia estética, gracias a la enorme higuera y la armonía de la construcción a su alrededor, y gastronómica, gracias al buen servicio y calidad de los platos que comí, garantizan que volveré en mi próximo viaje. Esta vez probaré la carne. 

Despegue

Saludos mi querid@ sobrin@:

La idea principal de Tu Tío Matt es compartir contigo una descripción y opinión sobre los lugares a destacar que visito en mis viajes, desde " landmarks" imprescindibles, a aquellos recovecos escondidos que hay en toda ciudad. Aquellos lugares sobre los que te escriba ten claro que visitarlos me ha supuesto una experiencia única!

No soy un periodista de viajes, ni un" backpacker", así que no tengo todo el tiempo que me gustaría en cada país para visitar cada detalle y esquina de la ciudad. Tengo la suerte de viajar por trabajo, así que en mis ratos libres aprovecho para conocer y explorar los lugares que me recomiendan los nativos de la zona...y otras veces tan sólo me dejo llevar por el instinto viajero y la curiosidad...

Por lo tanto:

 1. Este blog No pretende ser un blog de viajes, ni  aspira a ser tomado muy en serio por el turista, por mi falta de disponibilidad a la  hora de realizar un análisis completo y riguroso de la experiencia turística en cada país que visito.
2. Este blog No es más que un cúmulo de comentarios y opiniones subjetivas sobre los lugares que, aprovechando los viajes de trabajo de un humilde servidor ( Tu tío Matt), tengo tiempo para visitar, y que considero serán una gran experiencia para cualquier visitante, o como mínimo lo han sido para mi.
3. Este blog está escrito por una persona que No es experta en crítica de restaurantes, bares, gastronomía, ni estudioso de  la arquitectura, arte ni la antropología cultural humana. Si alguien se siente ofendido por mis comentarios, será ignorado mientras sigo sacando fotos.
4. Te quiere,  tu tío Matt.