lunes, 17 de febrero de 2014

Veloso, Sao Paulo

Nada más girar la esquina de la calle, vi un Bar con una enorme cola, sin embargo la gente no parecía muy disgustada de esperar en la calle y charlaban alegremente.  Es el Veloso, un bar dónde la gente "fala", bebe y come tapas típicas brasileiras. Ninguna idea revolucionaria verdad? Y sin embargo, ese es el mayor encanto de Veloso, su sencillez. Tanto, que la gente está dispuesta a esperar para poder entrar, y pasar un rato distendido en un lugar donde todo el mundo disfruta del sencillo arte de charlar. En mi caso, esperamos unos 45 minutos, y debo decir que mereció la pena.



Su interior está bien iluminado,  su decoración es más bien sencilla y sin alardes y lo que llama más la atención al entrar es el rumor constante de gente hablando en todas las mesas. Una vez sentado y echando un ojo alrededor, percibí aquello que caracteriza a Veloso: su ambiente acogedor.  Este es un lugar que rebosa feliz sencillez, sin más ambición que congregar a amigos para charlar, beber, y comer algo sin demasiada complicación. 

Esta frase se encuentra en su menú (de una hoja) y resume muy bien el espíritu de Veloso:

" Un bar de hombres discretos, donde nadie odia a nadie, y cuyo mayor placer consiste en hablar sin decir gran cosa"

Servicio: Los camareros rondan constantemente las mesas con cañas que van ofreciendo aunque no las pidas, si aceptas, te dan un vale donde se ven dibujos de cervezas que van tachando. Es un servicio rápido y amable, sin ningún artificio.  

Comida: Probé las " Coxinhas" ( una tapa parecida a una croqueta española, pero con una masa diferente y rellena de pollo) recomendado por una amiga brasileira, y estaban sencillamente deliciosas! Según me dijeron varias personas, las mejores de Brasil. En la carta tenían una selección muy grande de Caipirinhas y Mojitos ( de nuevo coincidieron varios nativos que de los mejores de Brasil), yo tomé una caipirinha con un toque de fresa que me encantó.



Precio: Muy económico, salí lleno y tras beber una capirinha y una cerveza brasileira,  y costó 12€ por persona....


Conclusión: Un lugar perfecto para disfrutar de una noche divertida con amigos, sin más intención que el goce de socializar mientras comes coxinhas y pruebas diferentes tipos de caipirinha. Sin lugar a dudas volveré. 

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