El nombre de este restaurante, debió estar muy claro incluso
antes de ser construído. Y es que se emplaza bajo el follaje de una enorme y
antiquísima higuera ( Figueira en Portugués).
En la misma entrada del restaurante te encuentras con el enorme tronco de
8 metros de ancho donde suele haber gente sacándose fotos. La segunda reacción es
mirar arriba, y aprecias hasta dónde llega el follaje centenario, que alcanza una gran altura... Es fácil imaginar
a dinosaurios comiendo frutos de árboles de tamaño similar hace millones de años... y es que las
dimensiones y disposición caótica de sus ramas no hacen más que evocar
tiempos en los que todo ser vivo era mucho más grande que ahora.
Adentrándote en la terraza, un detalle importante es
observar como el restaurante se ha construido con la idea clara de mantener y
respetar la higuera. Varias ramas similares a patas de elefante entran y salen
por el techo de cristal, y otras, que atraviesan literalmente el comedor por
encima de las cabezas de la gente, son sujetadas por estructuras de metal
que encajan con la estética del lugar. Antorchas y pequeños setos otorgan un ambiente
único y extravagante.
El espacio del comedor de la terraza baila en armonía con la grandiosidad de la higuera, caben, a ojo, cerca de unas 200 personas. Desde la terraza se puede ver el interior del restaurante, donde llaman la atención las cocinas abiertas donde varios pinches crean los platos.
Precio: Salimos a unos 45€ por persona.
Conclusión: Un lugar de lujo para cenar en Sao Paulo, dónde
la experiencia estética, gracias a la enorme higuera y la armonía de la
construcción a su alrededor, y gastronómica, gracias al buen servicio y calidad
de los platos que comí, garantizan que volveré en mi próximo viaje. Esta vez
probaré la carne.

No hay comentarios:
Publicar un comentario